lunes, 10 de octubre de 2011

Imagen de la semana:
Lunes 10 de octubre-Domingo 16 octubre 2011

El jardín de las delicias, El Bosco

Si analizamos los medios históricos que ha utilizado la religión para mantener el statu quo, no deberíamos dejar de lado el arte. En efecto, fue —y es— un medio muy utilizado con una intencionalidad muy marcada, sobre todo si vemos en su contenido intenciones moralizantes.

La pintura El jardín de las delicias, delineada por el pincel de El Bosco (Hieronymus Bosch), es una «composición» muy profunda y densa, de contenido extremadamente moralizante.

Con la estructura de un tríptico, mientras se ve cerrado es representada la creación del mundo, según la visión cristiana. Un globo terráqueo con tonalidades grisáceas, así como la visualización de vegetales y minerales. La forma de la Tierra va acorde con la visión del mundo del tiempo: aunque la forma del mundo sea circular, la Tierra no deja de ser plana.

Fuera del contorno esférico, el lugar no es habitado por estrellas, Sol ni Luna; todo es oscuro. Sin embargo, se puede ver a Jehová, ubicado en la parte superior izquierda, con una tiara y una Biblia. Se lee, casi a un costado de esta imagen, la siguiente inscripción en latín: «Él lo dijo, y todo fue hecho. Él lo mandó, y todo fue creado» (Salmo 33).

Abriéndose el tríptico, hay tres «detalles». En la izquierda es representado el paraíso terrenal, donde se observa una situación armoniosa entre el humano, la naturaleza y dios. Eva es presentada por dios a Adán, y sirve como preludio del acontecimiento posterior que será el acto que provocó la expulsión del paraíso: el haber comido el fruto del árbol prohibido, representado también en la pintura. Se puede observar imágenes que, en cierta forma, no van acorde a las idealizaciones que mantienen algunas denominaciones religiosas acerca del paraíso terrenal: la existencia de la cadena alimenticia, animales asesinados y cazados por otros para un fin alimentario, que puede simbolizar también la pronta expulsión de Adán y Eva del lugar.

Estamos ante un mundo onírico en la parte central. Representa el status posterior a la expulsión del paraíso, donde el hombre se ha reproducido y mantienen los gozos de la vida, con los propias delimitaciones que ha impuesto dios pero que, a su vez, goza del libre albedrío. Estamos ante la imagen idílica de la libido, del contacto sexual extremado: onanismo, relaciones heterosexuales y homosexuales. Inclusive, hay imágenes donde hay también con animales y plantas. Es, para la visión cristiana, un entorno opresivo, corrompido por el conocimiento del bien y del mal.

Finalmente, en la parte derecha se representa el infierno, con figurillas tenebrosas que simbolizan el martirio y el sufrimiento eternos. La representación literaria de este espacio nos la muestra Dante, en su famosa obra La divina comedia. El Bosco, sin embargo, nos la plasma directamente en imágenes, con formas tétricas y actos sanguinarios. Este fragmento es conocido también como «el infierno musical» por objetos musicales que se encuentran. Si en la parte central se percibe un ambiente opresor, aquí es dinamizado de una forma superior: tortura, guerra, muerte.

Por su importante representación del imaginario sobre el pasado, el presente y el futuro del humano, según la visión cristiana, esta ha sido la imagen de la semana. No está de más mencionar la importancia histórica de esta representación, que posiblemente se encuentre al mismo nivel de impacto que La divina comedia, de Dante.

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